Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) acaban de publicar en línea por primera vez una gran cantidad de datos genéticos detallados de los virus del sarampión que circularon el año pasado.
Científicos familiarizados con el proceso esperan que los CDC publiquen muchos más datos en las próximas semanas, lo que permitirá ver si Estados Unidos ha perdido su estatus de país libre de sarampión, logrado con tanto esfuerzo.
Los CDC retuvieron los datos durante meses mientras un equipo golpeado por despidos masivos y renuncias organizaba la información.
Pero ahora que los científicos de la agencia publicaron su primer lote de genomas completos del sarampión —el “mapa genético” de los virus—, el resto “debería empezar a fluir más fácilmente y a un ritmo más rápido”, dijo Kristian Andersen, virólogo evolutivo del Scripps Research Institute, que no participa en el trabajo de los CDC, pero lo sigue de cerca.
Los CDC no respondieron a las consultas de KFF Health News sobre cuándo planean publicar los datos o análisis de la investigación. Sin embargo, una vez que toda la información sea pública, los científicos podrán hacer rápidamente evaluaciones preliminares que indiquen si los brotes registrados a lo largo del país el año pasado se debieron a la propagación continua entre estados o a casos aislados importados del extranjero.
Si se verifica que hubo transmisión continua durante un año, eso significa que Estados Unidos perdió su estatus de país libre de sarampión. Ese estatus, que mantiene desde el año 2000, es reflejo de las tasas de vacunación: dos dosis de la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola) previenen la mayoría de las infecciones y frenan la propagación de los brotes.
Los análisis más detallados toman semanas.
“En abril ya deberíamos tener un informe”, sostuvo Andersen, “en el caso de que no haya interferencias políticas”.
Esta es la primera vez que Estados Unidos aplica técnicas genómicas sofisticadas al sarampión, una enfermedad que prácticamente había desaparecido del país desde hacía unos 25 años gracias a la alta cobertura de vacunación.
La desinformación, la caída en las tasas de vacunación, y también los recortes presupuestarios y la respuesta tardía a los brotes durante la administración Trump han impulsado el resurgimiento de la enfermedad. Con al menos 2.285 casos en 44 estados, 2025 fue el peor año para el sarampión en más de tres décadas. Y este año va camino a superarlo, con 1.575 casos hacia fines de marzo.
Aunque valoran los datos científicos, los investigadores coinciden en que la prioridad del gobierno debería ser frenar la propagación del virus.
“Creo que es sumamente importante realizar la secuenciación del genoma completo cuando se presentan brotes. Pero, en realidad, no deberíamos tener que hacerlo en el caso del sarampión, ya que contamos con una vacuna extremadamente eficaz y segura”, señaló Andersen.
“El solo hecho de que estemos hablando de esto es una locura”, agregó.
Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos (HHS), y otros funcionarios del gobierno “deberían dar la alarma por el regreso del sarampión y lanzar campañas de vacunación a nivel nacional”, explicó Rekha Lakshmanan, directora ejecutiva de The Immunization Partnership, una organización sin fines de lucro de Houston que promueve el acceso a las vacunas.
“Aplaudo los avances científicos, pero lo más urgente es controlar el sarampión lo antes posible”, insistió.
En cambio, altos funcionarios han minimizado la gravedad de la enfermedad, y en los CDC de Kennedy se ha dado un nuevo impulso a ideas falsas sobre las vacunas. Esto incluye modificaciones repentinas en la información que brindan los sitios web de los CDC.
Según las asociaciones médicas, estas creencias no se basan en evidencia científica y ponen vidas en riesgo.
Kennedy sigue promoviendo medicamentos no probados que pueden hacer que los padres piensen que pueden dejar de vacunar a sus hijos sin consecuencias.
En el podcast The Joe Rogan Experience, a fines de febrero, Kennedy habló largo rato sobre medidas para mejorar la salud en Estados Unidos, pero no mencionó las vacunas. Dijo que las medidas preventivas podrían incluir “la medicina holística, tomar vitaminas o tomar vitamina D, que, como se sabe, es casi milagrosa”.
“El riesgo de sarampión sigue siendo bajo para la mayor parte de Estados Unidos”, escribió Emily Hilliard, vocera del HHS. “Los CDC han puesto a disposición $8,5 millones para apoyar la respuesta a los brotes de sarampión en siete jurisdicciones”, expresó. “Los CDC, los principales funcionarios del HHS y el secretario han sido claros en que la vacuna triple viral (MMR) es la mejor forma de protegerse contra el sarampión”.
1.000 genomas
En diciembre, los CDC recurrieron a uno de los principales centros de secuenciación de virus del país, el Broad Institute, en Cambridge, Massachusetts. Importantes brotes de sarampión en Texas, Utah y South Carolina fueron causados por el mismo tipo de virus, identificado como D8-9171. Pero dado que este mismo tipo también circula en Canadá y México, los investigadores necesitan más datos para determinar si la propagación se produjo entre estados o si el virus ingresó a Estados Unidos desde el exterior en diferentes oportunidades.
La secuenciación del genoma completo aporta esa información porque los virus van cambiando con el tiempo. El virus del sarampión sufre una mutación cada dos a cuatro transmisiones entre personas, explicó Bronwyn MacInnis, directora de vigilancia de patógenos en el Broad Institute.
“Hay suficientes indicios en estos datos para desentrañar las cuestiones que nos ocupan”, dijo MacInnis. “La principal es si hay transmisión sostenida dentro del país”.
El equipo de MacInnis trabajó horas extra para secuenciar los genomas completos de virus del sarampión inactivados que se habían recogido en distintos estados en 2025 y 2026.
“Hemos analizado alrededor de unas 1.000 muestras y entregado los datos genómicos a los CDC, enviándolos de forma continua desde diciembre”, contó Bronwyn MacInnis. “Les corresponde a los CDC publicar esos datos”, explicó.
Los CDC no publicaron ni uno solo de esos genomas hasta fines de marzo, cuando aparecieron ocho en una base de datos pública del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI, por sus siglas en inglés). Para el 1 de abril, se habían subido otros 154.
“Los datos deberían estar publicados en el NCBI dentro de las dos semanas desde que se obtienen, y cuando hay un brote activo, desde luego, no deberían tardar más de un mes”, opinó Kristian Andersen.


Los datos genómicos contienen pistas sobre cómo comienzan y se propagan los brotes. Esta información permite que los investigadores desarrollen pruebas, tratamientos y vacunas, y también ayuda a detectar variantes que podrían evadirlos.
Ese tipo de datos fueron claves durante la pandemia de covid. Científicos de China y Australia publicaron en línea el primer genoma del SARS-CoV-2 el 10 de enero de 2020, apenas una semana después de haberlo secuenciado.
“Definitivamente la publicación de los datos genéticos del sarampión no debería llevarle meses a los CDC”, señaló Eddie Holmes, el virólogo australiano que colaboró en la publicación de la primera secuencia del coronavirus.
Una de las razones de la demora es que el laboratorio de sarampión de los CDC quedó con muy poco personal por los despidos masivos y otras turbulencias que sufrió la agencia durante el último año, dijo a KFF Health News un científico de los CDC (KFF Health News aceptó no identificarlo por temor a represalias).
Otra razón, agregó el investigador, es la curva de aprendizaje: hasta ahora, los CDC y los departamentos de salud no habían tenido que secuenciar cientos de genomas completos de sarampión.
A diferencia de los CDC, el Laboratorio de Salud Pública de Utah ha compartido rápidamente los genomas del sarampión. La mayoría de los aproximadamente 970 genomas publicados en línea desde el 1 de enero de 2025 fueron secuenciados por ese estado. Las muestras provenían de Utah, Arizona, Carolina del Sur y otros estados dispuestos a compartirlas.
“Solo tenemos unas pocas muestras de Texas, recogidas más o menos en mitad del brote”, informó Kelly Oakeson, investigadora en genómica del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Utah. Aunque son similares, los genomas de los virus del sarampión detectados en Texas y Utah presentan algunas diferencias. “Esto indica que faltan variantes intermedias del virus”, explicó Oakeson.
Si el código genético de los virus recogidos hacia el final del brote en Texas se parece más al de los de Utah, eso indicaría que la transmisión fue continua y que Estados Unidos podría haber perdido su estatus de país libre de sarampión. Los centenares de secuencias genómicas que aún se encuentran en los CDC probablemente contengan la respuesta.
Esperando a los CDC
Los CDC tenían previsto terminar su investigación antes de abril, según dijo Daniel Salas, director ejecutivo del programa de inmunización de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que trabaja con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OPS tenía previsto evaluar en ese momento la situación del sarampión en Estados Unidos.
Salas explicó que la entidad postergó la evaluación hasta la reunión anual de la organización, que será en noviembre, en parte porque los CDC necesitaban más tiempo para realizar el análisis genómico y porque también se está revisando la situación del sarampión en México, Bolivia y otros países. Celebrar reuniones escalonadas para cada país resulta poco práctico, agregó.
Estados Unidos es el único país que utiliza la secuenciación del genoma completo para responder si mantuvo la eliminación del sarampión, señaló Salas. Por lo general, los países clasifican los virus del sarampión según un pequeño fragmento de sus genes y luego asumen que los grandes brotes causados por el mismo tipo están relacionados.
Los genomas completos ofrecen una visión más precisa.
“Si Estados Unidos puede llenar los vacíos con datos genómicos, supone una suerte de avance”, dijo Salas. “Eso no significa que otros países vayan a ser capaces de implementar este tipo de análisis”, añadió. “Se necesitan muchos conocimientos especializados y recursos”.
El equipo para secuenciar y analizar genomas cuesta más de $100.000, y el costo de procesar cada muestra, incluyendo el pago a los investigadores, suele oscilar entre $100 y $500 por secuencia.
“Estoy a favor de la ciencia, pero no deberíamos tener que hacer esto”, dijo Theresa McCarthy Flynn, presidenta de la Sociedad de Pediatría de Carolina del Norte. “No tenemos por qué sufrir una epidemia de sarampión”.
Flynn contó que muy seguido recibe preguntas de padres preocupados por la desinformación difundida por Kennedy y los grupos antivacunas, incluido el que fundó el mismo secretario antes de incorporarse al gobierno de Trump. Los padres también han señalado cambios en las recomendaciones de los CDC y en el sitio web que contradicen el consenso científico.
Antes de que Kennedy asumiera, el sitio web de los CDC afirmaba en letras grandes que “las vacunas no causan autismo” y enumeraba estudios publicados en prestigiosas revistas científicas que refutaban la existencia de una relación entre las vacunas y los trastornos del desarrollo.
El año pasado, el sitio web pasó a afirmar que “Las autoridades sanitarias han ignorado los estudios que respaldan la relación entre las vacunas y los trastornos de desarrollo”.
Las publicaciones científicas rigurosas fueron sustituidas por el informe de un único investigador vinculado a grupos antivacunas.
En un correo electrónico enviado a KFF Health News, la vocera del HHS, Hilliard, repitió las erróneas afirmaciones sobre las vacunas publicadas en el sitio web, ignorando la amplia evidencia científica sobre el tema.
Flynn de la asociación pediátrica aseguró: “No puedo exagerar la gravedad de que los propios CDC estén difundiendo información errónea sobre las vacunas”.
Aunque el director en funciones de los CDC, Jay Bhattacharya, afirma que las vacunas son la mejor forma de prevenir el sarampión, él también ha socavado la política de vacunación. Por ejemplo, dijo que la polémica decisión de enero de reducir el número de vacunas recomendadas a los niños se basaba en “ciencia de referencia”. De hecho, el nuevo calendario convierte a Estados Unidos en un caso aislado entre naciones pares.
Hilliard escribió que el calendario actualizado estaba “alineando las directrices de Estados Unidos con las normas internacionales”.
El mes pasado, en respuesta a una demanda presentada por la Academia Americana de Pediatría y otros grupos, un tribunal federal dejó sin efecto temporalmente el nuevo calendario.
Bhattacharya no ha realizado conferencias ni con la prensa ni públicas sobre el repunte del sarampión este año ni tampoco activó los recursos de emergencia de los CDC.
“Normalmente, haríamos una gran campaña para aumentar las tasas de vacunación en las zonas donde son bajas. También haríamos una gran campaña en las redes sociales, publicaríamos anuncios sobre vacunación”, aseguró otro científico de los CDC con quien KFF Health News también acordó no revelar su identidad.
“El personal de los CDC quiere hacer campañas, pero los funcionarios políticos de la agencia no lo permiten”, dijo.
Además, los recortes y retrasos de los fondos de salud pública aplicados por el gobierno de Trump han dificultado que las autoridades locales protejan a sus comunidades.
Philip Huang, director de Salud y Servicios Humanos del condado de Dallas, en Texas, dijo que el departamento perdió más de $4 millones cuando el gobierno federal retiró unos $11.000 millones de los departamentos de salud a principios del año pasado, justo cuando se producía un brote de sarampión en el estado.
“Perdimos a 27 empleados y tuvimos que cancelar más de 20 de nuestras campañas de vacunación comunitaria, incluidas las dirigidas a escuelas que ya tenían bajas tasas de vacunación. Se están produciendo ataques simultáneos contra las vacunas que dificultan nuestro trabajo”, afirmó.
KFF Health News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about KFF.
USE OUR CONTENT
This story can be republished for free (details).
Source: Read Original Article